
Y bueno, no te voy a mentir. Hay una parte muy latente en mi cabeza que sí sabe reconocer lo correcto. Pero hay otra que es, como alguien lo llamó una vez, visceral; es esa parte que no se resigna, que no entiende, que no puede aceptar. Y te admiro, por tener la fuerza de voluntad, por hacerte a un costado aunque cueste carajo. Pero también te odio. Te odio porque no entiendo cómo se hace. Porque en el pasado nunca me salió, y ahora mi corazón sabe muy bien que tampoco me va a salir. Porque las cosas como son: no me sale ni me va a salir. Simplemente no soy yo.
Y hay que aprender a aceptar las partes nuestras que no nos gustan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario