
Para aquél al que todos decían que fuera otro, que cambie su destino y lo torne en un aburrido camino de seguridad y solvencia, pero sin una pizca de adrenalina; y aún así decidió seguir su estrella y mezclarse con el exquisito olor a nafta y al crujir de los motores que hacen que su sangre hierva, como si todavía fuera el primer día que se sentó frente a un volante.
Para aquél al que el mundo lo llamó rebelde e irracional, cuando en realidad lo que se requiere para ser uno mismo es coraje y autenticidad, porque mientras el resto se revuelca en mediocridad e inconformismo él puede mirar atrás y morir tranquilo sabiendo que hizo todo lo que quiso y más.
Para él, en su mundo lleno de tuercas, válvulas y carburadores, pero en sí el mundo donde es más feliz.
¡¡Que tengas un muy FELIZ DÍA DEL MECÁNICO, papá!!
1 comentario:
gracias mi amor... recien pude leer hoy despues de una semana tu mensaje.. te quiero mucho
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