tenía los ojos de astucia y la sonrisa de luz. su piel era oscura, de esas que reflejan el brillo del sol.
cuando la conoció, intentó arrastrarla en sus trampas de amores corruptos y besos impíos. ella mostró resistencia, pero era sólo cuestión de que él la encuentre con la guardia baja y el corazón vulnerable.
hasta que la atrapó.
pero el juego no fue el mismo. más de una vez, ella irrumpió en sus sueños e, irónicamente, le quitó la tranquilidad. él se encontró mirándose con anhelo en sus ojos de almendra, perdiéndose en su piel tan blanca, como la nieve, como las nubes. quería decirle que se fuera, que parara de atormentarlo, porque cuando estaba con ella, ése no era él.
y así fue como cayó en la enfermedad de la ira. la despreciaba. despreciaba desearla de esa manera, querer tenerla más de lo que debería. la odiaba. porque ella simplemente lo miraba, simplemente sonreía, simplemente era ella. ¡le gritaba que se aleje! y ella simplemente se marchaba. sin réplicas, sin tormentos, sin pesadillas...
y él sólo volvía a buscarla. se retorcía pensando que esta vez no iba a volver, que iba a hacer oídos sordos. se imaginaba rogándole, suplicándole. perdiendo las esperanzas para siempre si ella decía no.
pero ella siempre decía sí. simplemente lo miraba, sonreía y asentía con la cabeza.
siempre.
nunca supo por qué. tampoco tuvo la valentía de preguntárselo. para él era suficiente que esté allí. algunas veces también se preguntaba si ella realmente lo amaba. pero una vez más le faltó coraje para preguntárselo, porque cualquier respuesta que ella pudiera darle era demasiado para él.
sólo se limitaba a perderse, en sus ojos, en sus manos. en toda ella, porque ella era su laberinto de ensueño, su refugio de encantos oníricos.
hasta que un día se marchó como tantas veces. le dio la espalda como respuesta a su repetida cháchara de adioses e indiferencias.
pero no volvió. simple. una vez más, sin réplicas. sin ruegos. sin suplicios.
y yo hoy aquí me pregunto qué fue de él...
2 comentarios:
Muchas gracias, a mí también me gusta como escribís.
¿Qué fue de él?¿habrá aprendido a valorar lo que realmente ama o habrá elegido la comodidad de seguir sus impulsos caprichosos, su miedo a querer y poner el orgullo ante todo?
El amor es ciclotímico, está lleno de vaivenes y muchas veces, intentamos controlar la situación y pensamos demasiado, cuando en realidad el secreto está en vivirlo siguiendo al corazón.
Agrego un link, nos seguimos leyendo :) besotes
esa es una buena pregunta...
que grosa, grandiosa, gloriosa forma de escribir, me encanto!
te quiero niña, nos vemos en el infinito y mas alla
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