estoy parado mirándote desde afuera. te veo. tal vez, si cierro los ojos, visualizo a aquélla niña con ojos ingenuos y sonrisa de sueños. pero no, estoy parado mirándote desde afuera, y lo que veo es una sátira monstruosa de la que alguna vez fuiste... de lo que alguna vez fuimos.
hoy realmente te miro. te veo, te percibo. por primera vez, quiero verte. quiero traspasar tu cuerpo, y entrar en tu alma. entender los porqués, los cómos y los cuándos. porque tal vez así, logre entender mis propios porqués.
y después de tantas veces que me pusiste de rodillas, para encontrarme rogándote en vano; después de tantas veces de haberme humillado ante vos, para encontrarme perdiendo mi orgullo y poniéndolo en tus manos; hoy sí que te veo.
pero, careciendo de todo instinto de supervivencia, te sigo deseando, te sigo buscando.
y vos dejás que te encuentre.
entonces, tu cuerpo se enreda en el mío. me olvido del dolor, de la desdicha, de la desgracia. como una adicción terrible, confundo esos restos de tiempo que me das con el éxtasis y la euforia, y vuelvo a creer en el mundo con su perfecto equilibrio y su graciosa armonía. siento que todas las penas y todos los desencantos que alguna vez me hiciste sentir forman parte del pasado, que nunca más volverán, porque me han abandonado para siempre, para reinstalar en su lugar tu cuerpo bello, el perfume de tu cabello que me llenan, me hacen uno, entero y completo.
pero no.
mientras yo, enfermo de este amor que sólo contamina, te creo mía y me entrego sin pensar, vos tenés otros planes.
porque si no soy tuyo, no soy de nadie. si vos no me tenés, nadie me tiene. y mientras yo me creo enfermo, la única enferma sos vos.
te prendés de la poca calidez que queda en mi espíritu, cual vampiro, y me absorvés la vida, la alegría, la felicidad. cuando te doy la espalda, con una risa macabra, disfrutás sin escrúpulos ese dominio que tenés sobre mi alma, sobre mi cuerpo, sobre mi vida. para que cuando sacies esa sed de perversión, me dejes a la deriva, con la excusa que yo te creo ciegamente, de que no soy suficiente, de que no tengo lo que vos necesitás y que lo que quiero construir junto a vos es simplemente un castillo de ilusiones construido sobre nubes y no sobre cemento firme.

quiero liberarme,
pero yo mismo ato los nudos
quiero respirar
pero soy yo que impido el aire hacia mis pulmones
quiero soñar
pero no dejo que mis ojos se cierren
pero, más que nada, quiero vivir
pero soy sólo yo quien me está matando
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