25 abr 2009

es burdo. es turbio. es oscuro.

trato de recordarlo cuando no lo tengo enfrente y su cara se me aparece como un agujero negro. un agujero por el cual, si meto la mano, puedo llegar hasta su alma. pero no me animo, porque su alma también es turbia.

es amarga.
es negra.
es áspera.
huele a desgracia.
y se oye como un lamento.

todo él es un círculo vicioso entre patético y terrible. puede comenzar, ominoso y terrible, desplazándose maliciosamente, mostrando todas sus cartas, las cuales despliega hábilmente sin importarle cómo ni con quién, siempre que pueda lograr su objetivo.

hasta que cae.

y cuando lo hace, decae. se vuelve confuso. pero porque uno no sabe si odiarlo, sentir lástima o tirarlo a la basura por ser tan fucking inservible. basura humana, para ser más precisos.

llora.
se retuerce.
corre de un lado a otro, sin saber adónde ir.
se ahoga en un vaso de agua.
jura.
miente.
y también, si puede, te aplasta.


hace todo, pero todo, para seguir siendo burdamente patético y humanamente inútil.

23 abr 2009

supongo que no queda más remedio que aceptar.

mientras, escucho un cd de los Red Hot Chili Peppers que salió a la venta cuando tenía 3 años, pero que en realidad me recuerda a la que era hace casi diez años. de alguna forma, ya no soy esa... para nada. y está bien, ¿no? se supone que así debería ser...

tengo en el bolsillo del alma una cantidad de personas que significan tanto pero que, por más que quiera, no puedo volver a tener.
tengo también, en el bolsillo de la conciencia, una sola alma, turbia y ruin, que me hizo retroceder hasta los confines más oscuros de mi deficiencia. un retroceso, lo llamé yo. un reaprendizaje, dijo alguien.

según dicen, es buenos aires, que no es como cualquier ciudad. las malas lenguas agregan que hasta puede tragarse a la gente.
y sí, buenos aires se está tragando gran parte de mí.
quedó un poquito en el subte donde el morocho de rastas me sacó una sonrisa desde el fondo de la garganta, donde estaba bien escondida, mientras bailaba y saltaba y se reía con los ojos cerrados como si nadie más lo estuviera viendo.
quedó otro poquito en la entrevistadora-psicóloga-hombroamigotemporal que abrió sus ojos celeste cielo y me dijo todo lo que necesitaba que me diga un completo extraño, en el momento en que mi cuerpo me estaba avisando a gritos que todo tiene un límite.
quedó un poco en la esquina de corrientes y julián álvarez, donde el universo me hizo un mimito a través de un deja vú cuando estaba dudando seriamente sobre si estaba parada en el lugar correcto.
quedó en la sala de casa discutiendo con una amiga que me mostraba que idealizar no está bien y que, hasta ella, puede tener pies de barro.

creo en las señales.
creo en las personas.
creo que no soy ordinaria y que me suceden cosas fuera de lo común por alguna razón.
y, te juro, que creo en mí misma.
solo que siento que mi cuerpo está acá, mientras me dejé olvidada a mi alma en algun lugar remoto, porque hay veces que no me escucho...